jueves, 15 de enero de 2009

Al pueblo de Israel.

¡ Oíd los niños !
¡ Oíd los niños !, ¡ Oídlos !
¡ El silencio cumple siglos,
relámpagos ardientes
lo han quemado!
¡ Oíd los niños !, ¡ Oídlos !
¡ Oídlos !

A los que aún yacen
bajo el percal de piedras
desarmadas.
A los aún sumidos
a la noche con su iris,
¡ Oídlos!, ¡ Oídlos!
sus miedos le dicen
que ojalà todo haya cesado.

Titánico el dolor que sube
hacia los velos blancos
que por ahí andan volando
para pedirles que todo
haya cesado.
¿ No los escucháis ?

Lo clama el cielo escondido
entre las cortinas de humo,
lo clama la sangre
antes de estancarse,
¡ El fuego maligno!
¡ sabéis que vuestros
corazones, también
lo andan clamando!
¿ Qué hacer para que
todo haya cesado ?
! Decid alto a los fusiles,
que yo también soy
un niño ¡

(BENJAMÌN LORCA)

viernes, 19 de diciembre de 2008

MUJER DURMIENTE



Te anhelo y te recuerdo.
Te construyo en cada migaja de tierra a donde voy,
mujer durmiente, tranquila y cansada a veces.
Pienso en ti aun cuando no pienso,
Están en mí aun cuando no me palpo.
Me siento helado e inerte si no me permites que te hable
o te estremezca en las olas azules de mis arrebatadores mares.
Eres lenta de pasos, lenta de dulces semáforos
Y de cantos de aves suspirada, caricias de manos de marsupial.
De hálitos cercanos más me acerco,
me acerco a tus resplandecientes ojos
y eres consumida, calcinada por mis besos.
Te imagino en mis ilusiones, en mis deseos.
Te quiero en mis fantasías.
Te llevo en cada segundo de mis respiros.
Me gustaría bañarme en los dedos cabizbajos del pacífico
y con la inspirada luna, desnudo los tres juntos para tenerte,
estrecharte, y con las demás almas de la naturaleza, sólo amarte.
Acariciarte cada célula, queriéndote como hoy te quiero,
buscándote cuando aún no te encuentro,
llamándote aún estando mudo
y mirándote fatigadamente aún estando ciego.


(BENJAMÍN LORCA)

sábado, 29 de noviembre de 2008

A UNA CONSTELACIÓN



¿Qué fue lo que dijo el cielo
cuando tus hombros dormían?
¿Qué ciruelo fue digno de tu sangre
mientras la primavera, ingenua, se iba?
Puede ser que seas
lo que el nubarrón anticipa,
pero el secreto de la noche
lo acaban las Marías.
No hay más esperanza
que lo que la cigarra diga,
en cuanto el niño venga
con sus sueño de ternura,
caerá la dicha a tu alma
y tu pena se irá,
atado a una lira.


(BENJAMÍN LORCA)

sábado, 15 de noviembre de 2008

CANTO DEL AUSENTE



Pequeña,
laguna transparente
de gaviota acunando
el cielo misterioso.
Qué coro de estrellas
tan largo me ve llorar,
qué túnel oscuro
tan profundo no puedo cruzar.
¡Cuándo tú no estás!
Entre las difíciles sombras,
ciega neblina y los auxilios
de cárcel, te pretendo hallar.
Entre agujeros infinitos
por donde caen sueños
de seres errantes.
Soledades inmensas
como estas hojas de junio
amor, cuando tú no estás.
Con alas de ángel
huye el estío triste,
el aura amarga
ni con sangre incesante,
rosa de muerte,
emergiendo de tu boca.
Tu cintura de abeja
que enrolla la geografía de Limarí.
tus manos desnudas que pueblan
el agua del río Combarbalá
¿Ahora dónde están?
Cuando de mi piel sin abrazos
corre un rumor de polvo y cal
cuando de mi yerba negra,
sin caballos,
vuela el viento en adioses
de velas sin mar.
Amor, ¿En dónde estás?
(BENJAMÍN LORCA)

sábado, 1 de noviembre de 2008

HOMBRE DE MI TIERRA



Por mi sangre corre un emblema
que llega a desembocar en mi voz sin sombra.
Se dobla a veces como un árbol de invierno
Y lucha, cae y cae.
Pero de su pecho le sobresalen dos alas firmes
que representan perseverancia de su alma
Y voltea derecho, humilde como la paloma.
Bandera flameante que se oblonga como un pétalo
de boca risueña, de entrega de tierra, hombre de pan o vino.
Hombre que se cansa,
que derrota las construcciones del agua roja.
Hombre que de sencillo se dobla
para convivir hasta en mis órganos.
Hombre que has venido hasta mí,
hombre que navegas, que trabajas.
Oh entusiasta, hombre de mi tierra,
de voz clara, de espalda deshecha.
¡ Hombre de mi tierra te llevo en la sangre!
(BENJAMÍN LORCA)

sábado, 18 de octubre de 2008

A MAGDALENA


Prima de la rosa,

valle de pulpa,

ardiente llamarada.

El grito subterráneo

hace huir los pájaros,

los truenos de la tormenta

electrizan al caballo.

Yo sólo quiero tu voz

de océano blanco,

tus pies desnudos

para sentirme en la arena.

Hasta que pase el otoño,

huya todo el frío

con tu ternura.

Caigan todas las hojas

con tu cintura de oro.

Yo sólo quiero

la sinceridad del viento,

que embriaguen todas las cortinas

con el licor de tu pelo.

Y me despiertes en la mañana,

para levantarme

e ir contigo a la pradera,

con el sol radiante

y abundantes corolas,

juntos de la mano.


(BENJAMÍN LORCA)

sábado, 27 de septiembre de 2008

DEPRIMENTE SU MIRADA



Ya no se encaminan sus veleros,
ya no sube a los vagones,
ya no se clavan sus espadas,
Ya no gime en su nido.
Fija, fija como el sol fijo.
Deprimente su mirada
que no alcanza a los abisales .
Deprimente su mirada
que se va entristecida al horizonte.

¡Oh crepúsculo deshecho!



(BENJAMÍN LORCA)