
Tu artesano cuerpo vigoroso de barro, amasada a puro beso,
decorada con piedra de punta pintada, le da forma a mi alma.
A fuego lento, le das energía, le das sustancia.
Yo no estoy ornamentado de otra cosa sino de tus dedos.
Quizás como una conquista, quizás de estar en ti
como la necesidad de estar en el agua.
Tú recoges elementos de la húmeda tierra y le das un alma,
un camino, pero como vaso, plato o jarra estás hecha.
Toda la cerámica moldeada te pertenece
no como entes de objeto orgánico que perecen,
sino con mejor resistencia mezclada.
Por eso así has nacido como la arena, la piedra o el hueso,
preparada con paciencia casi como la preparación del vino.
(BENJAMÍN LORCA)






