
Ya toda la he perdido,
su amor lo he perdido,
perdido el silencio
sobre un vacío flotante y profundo,
perdido los crepúsculos
con su fragor fundido
sobre los mares cerúleos e infinitos.
Ya toda la he perdido,
su gran amor lo he perdido,
perdido el viento con su soledad y frío.
Desesperado tras su amor que se siente,
pero que nunca he visto
y que sólo sigues por escuchar su auxilio,
profunda, de ojos tristes,
de cristales dilatados.
Ya no me quieres y yo te quiero.
Perdidas las hojas
con su muerte súbita.
Tal vez lágrimas de un árbol herido
por la triste ida
de sus cántaros crecidos.
Perdida el agua nítida
de genealógica esencia
y que estremece en sus rocas
de sal tupida.
Y ya toda la he perdido,
su aroma lo he perdido,
perdida la gigantesca tierra
de piel de tronco, asustada, inmensa
a causa de sus entes
que no ven en su templo
el ciclo del tiempo.
Ya todo está perdido,
su majestuosa escuela,
su pelo de vino…
y sus palabras.
Toda su alma la he perdido,
su gran amor profundo
para siempre lo he perdido.
(LE RAYON DE SOLEIL)